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Exfoliantes químicos y físicos: ¿cuál es la diferencia y cómo se usan?

19 septiembre 2022

¿Quién quiere tener una piel opaca y sin brillo? ¡Nadie! La buena noticia es que hay maneras de abordar estos problemas. Hoy exploraremos las diferencias entre exfoliantes químicos y físicos, y cómo se usa cada uno.

 

La exfoliación de la piel es una técnica simple y milenaria, que se remonta al antiguo Egipto, y consiste en eliminar la suciedad y las células muertas para revelar una piel radiante. Por ejemplo, tratamientos tradicionales, como el uso de leche y jugo de limón, contienen partículas que exfolian.   

Es importante tener en cuenta cómo los exfoliantes químicos y los físicos pueden beneficiar tu piel. Si tu rutina de cuidado de la piel es un poco desordenada, aquí te mostramos cómo mejorarla con la exfoliación.

 

 

¿Qué es un exfoliante químico?

Los exfoliantes químicos actúan descomponiendo el "pegamento" intercelular que mantiene unidas las células muertas de la piel. Una vez que estos enlaces se disuelven, las células muertas se caen y permiten que emerja una piel más nueva. 

Si bien pueden parecer intimidantes, los exfoliantes químicos pueden ser sorprendentemente suaves; a menudo, presentan bajos niveles de ácidos y enzimas naturales derivados de los alimentos.

Algunos ejemplos son exfoliantes de alfa hidroxiácidos, como el ácido láctico (que se encuentra en la leche agria), el ácido glicólico (proveniente de la caña de azúcar) y el ácido tartárico (presente en las uvas). 

¿Con ganas de probar un exfoliante químico? Prueba nuestros Glow Cleanser y Glow Essence.

 

¿Cuánto tarda en hacer efecto la exfoliación química?

Dependiendo de tu tipo de piel y la frecuencia de uso, lo más probable es que notes los primeros resultados positivos de la exfoliación química al instante, aunque los resultados completos sólo serán evidentes con el tiempo. 

¿Con qué frecuencia se debe usar un exfoliante químico? Para mejores resultados, sigue las instrucciones del producto ya que dependerá en gran medida del tipo de exfoliante y de los porcentajes de los ingredientes.

 

¿Cómo se usa un exfoliante químico?

Si decides incorporar un exfoliante químico en tu rutina de cuidado de la piel, busca un producto elaborado con los exfoliantes naturales mencionados anteriormente. 

Una buena opción para probar es nuestro Glow Cleanser, con distintos AHA extraídos de 5 extractos botánicos: ácido glicólico, láctico, cítrico, málico y tartárico, que remueven suavemente la piel muerta y el exceso de grasa, y son ideales para la piel grasa con tendencia al acné pero también para tratar las arrugas e iluminar la piel opaca.

 

¿Qué es un exfoliante físico?

Al usar exfoliantes físicos, estás eliminando manualmente las células muertas de la capa superior de la piel con ingredientes abrasivos como azúcar, microesferas, polvo de salvado de arroz o semillas de jojoba. La acción exfoliante estimula la microcirculación y el drenaje linfático, lo que te da un aspecto fresco y radiante.

Si bien el tratamiento genera una sensación gratificante al instante, viene con una advertencia: si el exfoliante de tu producto contiene partículas irregulares o frotas con demasiada fuerza al exfoliar, podrías generar microdesgarros en la piel. Ahórrate estas complicaciones eligiendo productos con gránulos suaves y redondeados y frotando la piel con cuidado.

 

¿Cuál es la diferencia entre exfoliantes químicos y físicos?

La pregunta del millón, ¿cuál es la diferencia entre exfoliación física y química? En la exfoliación química, usas ácidos para eliminar las capas superiores de la piel. La ventaja de este tipo de exfoliación es que no es necesario restregar; en cambio, con los exfoliantes físicos, hay que eliminar la piel muerta manualmente mediante partículas o frotando.

¿Puedes usar ambos tipos de exfoliantes en tu rutina de cuidado de la piel? Si bien puedes alternarlos, es mejor no usar exfoliantes químicos y físicos al mismo tiempo, y menos el mismo día. La exfoliación excesiva puede irritar tu piel.

 

¿Es posible exfoliar de más?

Sí, exagerar y exfoliar en exceso puede alterar la barrera natural de la piel y causar irritación, inflamación y granos. También podría hacerte más vulnerable al daño solar.

Por eso, comienza a exfoliarte lenta y gradualmente, dos o tres veces por semana. La clave está en ver cómo reacciona tu piel y actuar a partir de eso. Por último, recuerda que la piel recién exfoliada es más frágil y debe protegerse con una buena crema hidratante y protector solar.